De la nada, se escucho un eco, y luego miles más. Abrí los ojos y todo era oscuridad. Los muebles tomaban vida, danzaban sin parar, y junto a ellos mi mente se echo a volar. Miles de ecos se hacían presentes en mi cabeza. Algo en mi gritaba :-"Basta!", pero ellos no me hacían caso, simplemente me querían hablar. Era una loca nocturna; de día guardo mi locura y la saco para aquellos que me hacen sumar puntos en el juego de la felicidad, y de noche, no la logro controlar. La oscuridad por encima del vació entraba a jugar, mientras mis manos deseaban rozar.
En las noches de nostalgia, mi cuerpo necesita su pequeño rocío, pero no hay Dios que riegue el jardín verde. La imaginación detona la irrealidad. La música estalla como un volcán, en ese espacio sin muros, donde los ecos son dueños. Mis manos comienzan su recorrido deseado, y los suspiros son cada vez más intensos. No hay mejor guia que el deseo. Me moría de ganas de llamarte, pero es obvió que no vendrías.
Hombres melancólicos, inteligentes, con pasiones, diferentes y con actitud, son aquellos que deseo acariciar. El mundo esta levantado por seres así, pero mi alma no los ve. Muchachos de sueños musicales, apasionados por un cable a tierra, locos, interesantes y rotativos de muchachas, son los que llegan a mi vista como un imán. Que locura mirar el mundo como una maravilla, y a sus asesinos como algo superior.
Los movimientos de los muebles se detienen lentamente, el tiempo es detenido por mi barita "Vesania". La cama vuelve a tomar su apariencia, y la oscuridad deja de jugar. Los latidos lujuriosos, que emergían del aparato direccional de un animal, volvieron a su lugar.
Toda la locura de la noche, me dejaba en paz y mi cabeza volvió a hablar su idioma natural. Mi cuerpo comenzó el juego de patear sueños, y de esa forma volví a el mundo, donde pertenecía; EL MUNDO DE LOS SUEÑOS HECHOS REALIDAD.
Aruszsz
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