Viejo roble del camino, tus hojas siempre se agitan algo


domingo, 6 de septiembre de 2009

La Odio

Tomé el teléfono, y en ese preciso momento al escuchar las palabras del otro lado, mi corazón se detuvo. El silencio y la angustia, se apoderaron de mi. Las palabras no se dibujaban en ningún lugar. Mi cabeza solo pensaba en los espacios más oscuros del planeta, en aquellos donde la respiración, el latido y la razón, no existen. Mi rostro reflejaba exactamente como mi alma estaba, dolida. Las lágrimas comenzaron su recorrido por la piel virgen.
Nacemos para caminar entre rosas y espinas, para abrir y cerrar los ojos, enfrente del "Mundo"; para decidir, y elegir, para ser o para dejar de ser, para amar u odiar, para cantar o callar, para bailar o seguir, para caer y levantarse...
Pero todo comienzo tiene final, el nuestro lo llamamos, " MUERTE". Nadie sabe que es exactamente, algunos creen saberlo, por el estado en que se encuentra nuestro cuerpo en ese momento. Otros, más espirituales, por así llamarlos, dicen que es cuando el alma se libera de este cuerpo. Y yo, simplemente digo, que no lo se, pero que en algún momento, lo descubriré.
Luego de dejar el teléfono aun lado, comencé a caer, que esto no era uno de mis momentos oníricos, sino la "realidad". Las sonrisas de situaciones anteriores, se habían esfumado con los pensamientos de alegría. Se había ido, a no se donde, la mujer más agradecida a la vida, por existir, que había conocido. Se fue, y en ese momento, donde ella dejaba de respirar, yo me encontraba sonriendo frente a ellos. Que loca la vida, mientras algunos se van, otros juegan a existir.
Una palabra que aborrezco con el alma, es "MURIÓ". Prefiero escuchar, "FALLECIÓ", "SE FUE", o alguna otra palabra que sirva de sinónimo, pero nunca más "MURIÓ". Los recuerdos de momentos singulares, compartidos con esos seres insólitos, se guardan en los huecos de pequeñas huellas en el aire. Nubes grises cubren el cielo azul, las voces callan, la locura duerme, para que vuelva la cordura. Miles dicen, ADIÓS!, cada 24 hrs humanas, mientras billones continúan la marcha sin esperar. Cuando la vi reposando, en esa caja vil, mi mente quedo en blanco. Mi razonamiento era nada, frente a esta situación, mi corazón latía no daba duelo. Prometí frente a la oscuridad del olvido, hacer honor a la vida, dibujar en el aire, bailar en las nubes, desear la carne y nunca, nunca, dejar de evolucionar y crear mi ser.




ARUSZSZ

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