Tomando el Libro con las manos, robe un lugar de las calles de Berazategui; un asiento cálido, por la llegada del maravilloso día que tuvimos, fue mi simple acompañante. Pasos agigantados desaparecían a la velocidad de la luz de las estrellas, mientras que los pasos pequeños, se detenían a observar mi actividad. Entre vocales y consonantes, mi mente originaba lugares, personajes y sentimientos, donde los mios participasen de simples espectadores. Es tan "HER-MO-SO" perderse entre mundos paralelos, un mundo "REAL" y un mundo "IMPERFECTAMENTE MARAVILLOSO".
La mezcla de sonidos vulgares, con aquellos que crean bailes entre palabra y palabra, se engendro la mejor muestra de "música animal". Cuerpos danzaban en la nada, cantaban cada vez más animosamente, dibujaban con humo en el vació natural y tomaban vida al parpadear.
Mi mente dibagaba en el caldo de la VERDAD, de la realidad.
En el estado que me encontraba, logré ver dos ancianos de la mano caminar, y como las sonrisas se dibujaban, sin pedir permiso. Eran tan adorables, que digo, eran simplemente el reflejo de un futuro creado para todos; un futuro, el cuál a ellos les toca vivir hoy. Sus arrugas de segundos vividos, son la señal de momentos de cólera y de felicidad, sus pasos lentos, me decían que ya habían caminado demasiado y sus manos unidas me gritaban que estaban juntos. Los vi detenerse cerca de mi asiento, mientras leía algunos párrafos, levantaba la mirada para apreciar su belleza humana. Sin ver, que los veía, él con su mano derecha arrugada, le rozó la mejilla y esa "niña madura", simplemente respiro hondo y con la mirada, le agradeció ese segundo de resurrección. Al notar eso, sencillamente bajé la mirada y continué con el rito.
Luego de treinta minutos sentada, creó, tome impulso para continuar con las paradas del rito, hasta que la hora de regresar a la cárcel, llegara. Al dar, dos simples pasos, recordé a ver percibido la mirada de aquel hombre audaz, y gire la cabeza para observar si aun seguía allí. Claramente note su presencia, pero no le tome importancia, ya que no me interesaba la situación prestada.
Logré caminar dos cuadras, si lo recuerdo bien, y tomé un nuevo sitio, donde cerca estaba la reunión de unos pájaros amarillos. El sonido que se expandía de la reunión, por Dios, era único. El árbol de la reunión planificada, emitía sus sonidos rutinarios y yo simplemente, me cautivaba por su maravillosa espontaneidad. Cajas coloridas, se movilizaban de un lugar a otro de las calles, donde el hombre no es capaz de caminar frente a ellas.
La noche volvía a tomar forma, y comprendi que debía regresar a mi mundo, aquel mundo donde por momentos me sentía, como aquel "Lobo Estepario", en "Sólo para Locos". Sin despedirme de nadie, sin a ver dejado huella de hurto, cerré el Libro y regrese a "LA CÁRCEL DEL MUNDO".
Aruszsz
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