La magia es parte de un pedazo de mi caja de recuerdos, es la creadora de infinitos juegos, de infinitos sueños, madre de risas y felicidad. Entre el pasto y las nubes, logró observar poemas de despedida, cartas de presentación, carteles de bienvenida, millones de letras volando sobre mi cabeza. El humo que actúa como obstáculo entre la realidad y la locura, nos aliviana el proceso de retroceso. Una luz se presenta del lado de la locura. Es inherente a él.
El humo no me permite movilizarme, va eso deseo creer, pero la verdad es que no se de que lado quedarme. Del lado de la locura, veo lo más natural o animal, para definir todo aquello, y del lado de la realidad veo "Domesticación Humana", algo en lo que no deseo caer, pero es complejo, ya que en el mundo donde me impusieron caminar, lo único que se respira es "Domesticación".
Por momentos el humo se desliza con el viento, permitiéndome ver mejor la locura; es tan hermosa, es tan "perfectamente imperfecta", es tan espontánea, tan natural. Esos que corren, ríen, hablan, cantan, bailan, expresan su amor salvaje, del lado del bosque de la locura, entre arboles, lagos, viven siendo lo que son. En cambio del lado de la "Domesticación Humana" todo es tan distinto, cada paso es calculado, todo es tan artificial, se construyen prototipos para vivir, existe una "rutina", cada uno de los que caen en las manos del poder, dejan caer al olvido, su ser. Cuando desde pequeño te enseñan que para obtener algo necesitas aquellos papeles dibujados, y que sin ellos no se puede vivir, porque así es el "sistema", también detrás de esa enseñanza te dejan un mensaje oculto, que lo coloca el pastor de ovejas, que tal vez solo lo leerán aquellos que caerán orgullosos a los pies de pastor, simples ovejas. " LA FELICIDAD SE ENCUENTRA EN AQUELLOS PAPELES, QUE DIBUJAMOS PARA QUE SOBREVIVAS EN NUESTRA REALIDAD. SIN ELLOS MUERES EN VIDA...". Todo eso es tan cierto como que los animales no defecan. Para conseguir la felicidad propia, no hay recetas, no hay antídotos, no hay baritas mágicas, no hay nada de aquella vieja felicidad infantil. La felicidad que anhelamos esta escrita en una simple palabra, que es difícil de encontrar, cada uno de nosotros posee su palabra en lo más profundo. Es fácil etiquetar a la felicidad, pero no es fácil encontrar su ubicación y llevarla a todos lados con nosotros. Gracias a la tristeza, a las lágrimas, a la soledad, a la desorientación, a la muerte, podemos apreciar a la felicidad, a las risas, a los buenos acompaniantes, a la búsqueda de nuestro lugar en el mundo y a la vida.
Es difícil elegir de que lado quedarme, ahora me encuentro en compañía del humo espeso y de seres que buscan su decisión en algún átomo. Temo por el resultado de mi decisión, temo por dejar lo bueno atrás, temo por tantas cosas que son las verdaderas causantes de mi inmovilización. Necesito tanto esa mano amiga que aun no se a presentado, necesito tanto del ser que fue puesto en esta obra de teatro por mi causa, necesito tanto de unas simple palabras que me ayuden a decidir que paso dar. No me importaría errar si estoy acompañada, no me interesaría levantarme de tumbas ajenas si tengo una mirada, tantas pero tantas cosas no me interesarían, si tuviera señales de que ese ser existe.
Con la mente en blanco, los labios tiesos, y mis piernas firmes, decido aun quedarme entre voces, luces, y locura artificial...
ARUSZSZ
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