Viejo roble del camino, tus hojas siempre se agitan algo


domingo, 4 de octubre de 2009

Arrodillarme.

Nos revelamos frente al mundo, decimos yo no quiero esto, pero aun así continuamos con la marcha sin modificar nada. ¿Por qué si somos una especie animal inteligente, caemos bajo un orden creado por la locura de dejar lo natural de vivir?... Hay interrogantes que no poseen respuestas, o tal vez no somos capas de notar su presencia. Nacemos y crecemos para caer bajo el mando de un sistema que nos consume, que nos hace vivir el día a día como perros amaestrados. Muy pocos locos son capaces de ver más allá, donde las respuestas se sientan a esperar una mirada.
Aprendemos, a lo largo de nuestro crecimiento, a convertirnos en consumidores de objetos innecesarios para vivir, y también nos preparamos para predicar , el orden social, a las futuras masas. El ciclo creado por el hombre, nos permite dejar de ver una realidad natural y sencilla, para caer entre los muros de realidad levantada por el hombre. Algunos hombres dejan de ser animales, para convertirse en maquinas ordinarias y dejan de pensar, es decir, dejan de existir; su razonamiento se arrodilla frente a la ignorancia, frente al poder, frente a la avaricia, frente al egoísmo, frente a la muerte.
Desde pequeños nos cuentan historias donde los personajes "aparentan ser humanos"; personajes creados por mentes brillantes, las cuales se prestan a un viaje de locura, donde se puede vivir con los instintos animales, "donde se puede vivir"...
Mi madre, mi padre, me encaminan a la muerte en vida, sin darse cuenta se prestan a la historia creada por el "PODER"; toman el rol de verdugos, se encuentran tapados con una máscara, que los mantiene en un estado de muerte artificial, en una especie de coma, de la cual sólo se pueden despertar, si logran romper las cadenas que los atan. Si me arrodilló frente al "PODER", me colocaré de forma inmediata del lado de la muerte; tomaré la mascara de la oscuridad y me la pondré sobre la cabeza, y de esta forma me suicidaré con ayuda de mis verdugos. Seré un perro más, de esos amaestrados, de esos que están atados a su amo, el Poder; dejaré de ser para convertirme en maquina. No me gusta la idea de suicidarme.
Ya lo eh pensado una y otra vez, jugaré con el lápiz de la locura, y con ayuda de el, entraré a la realidad artificial; dibujaré en el aire la puerta de entrada y salida, la cual me ayudará a no caer, bajo los pies del Poder. El personaje que llevo tatuado en la sangre, y jamás logre ver, bajo mi piel, fue el de la "luchadora de sueños y realidad natural".







ARUSZSZ

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