Una imagen impresa en un papel, un papel capaz de retenerla por miles de años. La fuerza de la cámara se había terminado en ese mismo instante, pero mis ojos fueron capas de capturar esa imagen y guardarla dentro de mi. Era la imagen mas "perfecta", capturaba la emoción del momento, la felicidad, que lograba escapar de sus cuerpos, capturaba esos rostros imperfectos y "perfectos" a las vez.
Miles de imagenes así, me di cuenta, que se guardaban dentro de mi. Imagenes y hasta proyecciones de colores. Cuerpos en movimiento, voces, sentimientos, reacciones, etc. Todo guardado bien dentro de mi, esos son los recuerdos que somos capaces de guardar en nuestro cofre mental.
Esa noche que con mis ojos capture la mejor de las fotografías, sus rostros reflejaban el amor y la felicidad de años de estar juntos. Mi madre, una mujer de fuerza extraña, de estatura de niña, histérica y amorosa, me miro abrazándolo. Mi padre, ese hombre imperfecto, de una inteligencia única, evolucionista, sonreía mientras ella lo abrazaba y me miraba. En ese preciso momento fui consiente de que esa imagen no artificial, era la más HER-MO-SA.
Luego de guardar esa imagen en mi cofre, logre admirar todas aquellas imagenes que había guardado en él y había olvidado. Mis primeros pasos, mis primeras caídas, esos amores no correspondidos, esos grosos de la historia de la Música, amigos/as, eso y millones de cosas, que había dejado allí llenarse de polvo.
Como dijo Spinetta en una de las canciones de Invisible, " Los planetas giran sin saberlo, así como tu recuerdo vive en ellos, sin que puedas correr allí...", así me sentí buscando en lo profundo del cofre.
Aruszsz
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