Viejo roble del camino, tus hojas siempre se agitan algo


martes, 28 de julio de 2009

Deambulando

Corró hacia caminos creados espontáneamente, juego con el tiempo, pero suelo perder; voy con las manos heladas, con los pies cansados y con mi alma experimental. Momentos hermosos se crean, cuando me dejó ver.
En el camino, suelo extrañarme por ciertos seres, los cuales no logro entender su comportamiento. Seres capaces de aniquilar a otro. Algunas especies de "seres", suelen estar cegados desde que ven la luz , de un mundo estrambótico. Pero gracias a algo superior, ese no fue mi caso.
El viento corre como si estuviera llegando tarde a alguna parte, donde es esperado por algo o alguien. Las casas inmóviles, sin importar la velocidad del viento, observan mis pasos, los autos, y descubren mi desorientación por esas calles; las cuales no había deambulado antes. Los autos producen un juego de luces, en medio de la oscuridad, la cual me hace sentir desprotegida. Y los Árboles, mis adorados pedazo de vida superior, intentan desde su lugar fijado, protegerme de la maldad de aquellos "seres" capaces de dañarme.
Mientras marcho hacia un lugar que no conozco, que no se donde queda, pienso en mi futuro, en el cual mis anhelos deben aprender a tomar vuelo; como en las clases de yoga, intento concentrarme y lograr proyectar en mi mente las escenas de mis anhelos, de mis sueños, de mis metas, como más les guste llamarlos. Cuando logro esto, creo tener una bola de cristal como el de las brujas, y veo cada escena con detalles tan bien corregidos por mi. Como en películas, una canción se reproduce de fondo de cada escena. Canciones de Charly, de Cantilo, de Spinetta, de Lennon, de Ross, de Paez, eran algunas del millón que se reproducían.
A lo lejos escuche el maravilloso ruido del tren, que rompió el clima de concentración y me devolvió a la realidad. Allí note que debía de seguir la marcha hacia un lugar, que la rutina me deparo. Debía de dejar esas calles no deambuladas, y que luego de pisarlas, dejaron de serlas para siempre. No tengo ni la más mínima idea, de que calles pisaré por primera vez, alguna vez, pero lo que sé, es que mi marcha debe continuar.




Aruszsz

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