Dos criaturas en la vereda del frente, correteaban sin interés en el tiempo. Su madre, aquella mujer que les dijo si, desde el primer atrazó, me observaba de forma analizadora, sin un motivo que yo supiera.
Hombres y mujeres, cruzaban las calles mirándome con rostros de horror. Intente entender cual era el problema conmigo, pero no logre comprenderlo. Yo era simplemente un hombre de 62 años, lic. en sociología, con una carrera más que excelente, amante de la Música. Mi apariencia actual, no es como la de aquellos años de gloria, pero sigo siendo la misma persona, pero con más espreciones de edad en mi rostro. La vida me jugo malas pasadas y aquí me quede.
No logro comprender como las personas me apuntan con sus dedos y me etiquetan de forma tan errónea. Nunca en mi vida robe, mate, viole, siempre intente no molestar a las personas que me rodeaban. Nunca fui "señorito perfección", pero no es para que me etiqueten de esa forma. Con mis 62 años, puedo decir que logre mis anhelos más grandes, tuve a la mujer más linda del mundo, hasta hace unos años, disfrute de cada noche con amigos, fumando unos porros, bebiendo, bailando, jugando con la lujuria, creando Música con el alma, consumiendome en los cuerpos de las mujeres más fogosas. Anduve por lugares que había soñado, siempre lo que quise lo tuve, gracias a mi facilidad para ser yo. Tuve el reconocimiento en lo que ame, amo y amare, la Música.
Hace casi 46 años, descubrí mi habilidad para escribir, cantar, tocar instrumentos; de disfrutar el arte, de aprender, me había convertido en el "hippie de mi clase", y eso era de mi orgullo, ya que no caía en el prototipo del "retardado" sino del que disfruta la vida a su manera, y que no necesita de reglas sociales para disfrutar de la felicidad. Tuve muchas chicas que me querían hacer compañía en la cama, en mi habitación, mientras le tocaba unos temitas con la viola. Como era un pibe cariñoso, permiti que jugáramos con fuego, total ya tenia experiencia para no quemarme. Tenia amigos de la hostia, los quise con el corazón.
Los años pasaron y tuve que aprender a tomar decisiones. Logre entrar a la universidad de la UBA, en la carrera que más me había llamado la atención experimentar, ya que la Música era la carrera que hiva a desarrollar en toda mi vida, Sociología se convirtió en el segundo plato. Logre formar una banda de rock, en la cuál había escrito varios temas exitosos y experimentábamos con todo tipo de instrumentos. Las noches con la banda eran lo mejor, cumpliamos todas las reglas de la noche rockera. Luego de éxitos, de viajes, cada uno quería formar su familia, un futuro; nos separamos y fuimos por caminos diferentes.
Después de 10 años de separación de la banda, me dedique a tomar fotografías, a escribir, a filmar, toque varias ramas del arte y siempre tenia un reconocimiento por parte de las personas que creía importantes.
En un viaje a Estados Unidos, me había encontrado con una de tantas que de adolescente me buscaba para jugar en las noches. Ella había cambiado bastante, era toda una mujer, con todas sus letras. Dejo de ser esa adolescente mentirosa, alocada, melancólica, desorientada; para convertirse en una mujer lujuriosa, feliz, sincera, confiada, con más que orientación sobre lo que deseaba, era toda una mujer del rock. Ella se había convertido en una cantante de rock de las más conocidas en el mundo, no por música comercial, sino por buena Música del tipo de Charly Garcia, de Fito Paez, de grandes de la Música Argentina; con canciones de ellos, solíamos hacer el amor en mi cama. Una cosa que no había cambiado en ella, era la locura por la vida, de entrega a buscar algo mejor, y de ayudar a los que más necesitan.
Juntos estuvimos unos años, que fueron los más maravillosos de todos, y luego nos casamos a nuestra manera. En una playa, sin uniformes de casamiento, ella con un vestido verde, descalza, con el cabellos al viento y su rostro de felicidad; yo con mi uniforme de rock, descalzo, fumando un pucho y de esa forma ambos nos colocamos anillos, sin un cura ni nada de eso, simplemente con la pregunta, que la realizo un amigo del alma. Luego de decir si, ambos fuimos corriendo hacia el mar, para besarnos allí, y nuestra canción se encontraba de fondo. Ese fue un momento donde llegue a la sima de la felicidad. vivimos juntos por años, viajamos por el mundo, tuvimos una hermosa casa la soñada para ambos, creamos canciones y libros juntos ; pero luego una maldita enfermedad, me la quito, hace un par de años atrás. Lo que quedo de ella fue, su perfume en la casa, su risa en mi cabeza, sus cartas para mi, junto a millones de fotos juntos, y las maravillosas canciones y novelas creadas por ambos. Ella fue lo que más ame en la vida, junto a la Música.
Hoy me encuentro aquí sentado en medio de un mundo de gente, que no sabe nada de mi, que cree saberlo por como me veo ahora. Sin darme cuenta llevo 5 días durmiendo en la calle, a pesar que tengo un hogar, llevo 5 días bebiendo, llevo 5 días sin bañarme, llevo 5 días sin pensar. Pero ahora luego de 5 días vuelvo a la realidad. Me levanto de este suelo frió y sucio, para marchar a mi hogar, donde me quedare solo hasta que me toque irme con ella.
Aruszsz
Viejo roble del camino, tus hojas siempre se agitan algo
jueves, 30 de julio de 2009
martes, 28 de julio de 2009
Deambulando
Corró hacia caminos creados espontáneamente, juego con el tiempo, pero suelo perder; voy con las manos heladas, con los pies cansados y con mi alma experimental. Momentos hermosos se crean, cuando me dejó ver.
En el camino, suelo extrañarme por ciertos seres, los cuales no logro entender su comportamiento. Seres capaces de aniquilar a otro. Algunas especies de "seres", suelen estar cegados desde que ven la luz , de un mundo estrambótico. Pero gracias a algo superior, ese no fue mi caso.
El viento corre como si estuviera llegando tarde a alguna parte, donde es esperado por algo o alguien. Las casas inmóviles, sin importar la velocidad del viento, observan mis pasos, los autos, y descubren mi desorientación por esas calles; las cuales no había deambulado antes. Los autos producen un juego de luces, en medio de la oscuridad, la cual me hace sentir desprotegida. Y los Árboles, mis adorados pedazo de vida superior, intentan desde su lugar fijado, protegerme de la maldad de aquellos "seres" capaces de dañarme.
Mientras marcho hacia un lugar que no conozco, que no se donde queda, pienso en mi futuro, en el cual mis anhelos deben aprender a tomar vuelo; como en las clases de yoga, intento concentrarme y lograr proyectar en mi mente las escenas de mis anhelos, de mis sueños, de mis metas, como más les guste llamarlos. Cuando logro esto, creo tener una bola de cristal como el de las brujas, y veo cada escena con detalles tan bien corregidos por mi. Como en películas, una canción se reproduce de fondo de cada escena. Canciones de Charly, de Cantilo, de Spinetta, de Lennon, de Ross, de Paez, eran algunas del millón que se reproducían.
A lo lejos escuche el maravilloso ruido del tren, que rompió el clima de concentración y me devolvió a la realidad. Allí note que debía de seguir la marcha hacia un lugar, que la rutina me deparo. Debía de dejar esas calles no deambuladas, y que luego de pisarlas, dejaron de serlas para siempre. No tengo ni la más mínima idea, de que calles pisaré por primera vez, alguna vez, pero lo que sé, es que mi marcha debe continuar.
Aruszsz
En el camino, suelo extrañarme por ciertos seres, los cuales no logro entender su comportamiento. Seres capaces de aniquilar a otro. Algunas especies de "seres", suelen estar cegados desde que ven la luz , de un mundo estrambótico. Pero gracias a algo superior, ese no fue mi caso.
El viento corre como si estuviera llegando tarde a alguna parte, donde es esperado por algo o alguien. Las casas inmóviles, sin importar la velocidad del viento, observan mis pasos, los autos, y descubren mi desorientación por esas calles; las cuales no había deambulado antes. Los autos producen un juego de luces, en medio de la oscuridad, la cual me hace sentir desprotegida. Y los Árboles, mis adorados pedazo de vida superior, intentan desde su lugar fijado, protegerme de la maldad de aquellos "seres" capaces de dañarme.
Mientras marcho hacia un lugar que no conozco, que no se donde queda, pienso en mi futuro, en el cual mis anhelos deben aprender a tomar vuelo; como en las clases de yoga, intento concentrarme y lograr proyectar en mi mente las escenas de mis anhelos, de mis sueños, de mis metas, como más les guste llamarlos. Cuando logro esto, creo tener una bola de cristal como el de las brujas, y veo cada escena con detalles tan bien corregidos por mi. Como en películas, una canción se reproduce de fondo de cada escena. Canciones de Charly, de Cantilo, de Spinetta, de Lennon, de Ross, de Paez, eran algunas del millón que se reproducían.
A lo lejos escuche el maravilloso ruido del tren, que rompió el clima de concentración y me devolvió a la realidad. Allí note que debía de seguir la marcha hacia un lugar, que la rutina me deparo. Debía de dejar esas calles no deambuladas, y que luego de pisarlas, dejaron de serlas para siempre. No tengo ni la más mínima idea, de que calles pisaré por primera vez, alguna vez, pero lo que sé, es que mi marcha debe continuar.
Aruszsz
lunes, 27 de julio de 2009
Fotografía
Una imagen impresa en un papel, un papel capaz de retenerla por miles de años. La fuerza de la cámara se había terminado en ese mismo instante, pero mis ojos fueron capas de capturar esa imagen y guardarla dentro de mi. Era la imagen mas "perfecta", capturaba la emoción del momento, la felicidad, que lograba escapar de sus cuerpos, capturaba esos rostros imperfectos y "perfectos" a las vez.
Miles de imagenes así, me di cuenta, que se guardaban dentro de mi. Imagenes y hasta proyecciones de colores. Cuerpos en movimiento, voces, sentimientos, reacciones, etc. Todo guardado bien dentro de mi, esos son los recuerdos que somos capaces de guardar en nuestro cofre mental.
Esa noche que con mis ojos capture la mejor de las fotografías, sus rostros reflejaban el amor y la felicidad de años de estar juntos. Mi madre, una mujer de fuerza extraña, de estatura de niña, histérica y amorosa, me miro abrazándolo. Mi padre, ese hombre imperfecto, de una inteligencia única, evolucionista, sonreía mientras ella lo abrazaba y me miraba. En ese preciso momento fui consiente de que esa imagen no artificial, era la más HER-MO-SA.
Luego de guardar esa imagen en mi cofre, logre admirar todas aquellas imagenes que había guardado en él y había olvidado. Mis primeros pasos, mis primeras caídas, esos amores no correspondidos, esos grosos de la historia de la Música, amigos/as, eso y millones de cosas, que había dejado allí llenarse de polvo.
Como dijo Spinetta en una de las canciones de Invisible, " Los planetas giran sin saberlo, así como tu recuerdo vive en ellos, sin que puedas correr allí...", así me sentí buscando en lo profundo del cofre.
Aruszsz
Miles de imagenes así, me di cuenta, que se guardaban dentro de mi. Imagenes y hasta proyecciones de colores. Cuerpos en movimiento, voces, sentimientos, reacciones, etc. Todo guardado bien dentro de mi, esos son los recuerdos que somos capaces de guardar en nuestro cofre mental.
Esa noche que con mis ojos capture la mejor de las fotografías, sus rostros reflejaban el amor y la felicidad de años de estar juntos. Mi madre, una mujer de fuerza extraña, de estatura de niña, histérica y amorosa, me miro abrazándolo. Mi padre, ese hombre imperfecto, de una inteligencia única, evolucionista, sonreía mientras ella lo abrazaba y me miraba. En ese preciso momento fui consiente de que esa imagen no artificial, era la más HER-MO-SA.
Luego de guardar esa imagen en mi cofre, logre admirar todas aquellas imagenes que había guardado en él y había olvidado. Mis primeros pasos, mis primeras caídas, esos amores no correspondidos, esos grosos de la historia de la Música, amigos/as, eso y millones de cosas, que había dejado allí llenarse de polvo.
Como dijo Spinetta en una de las canciones de Invisible, " Los planetas giran sin saberlo, así como tu recuerdo vive en ellos, sin que puedas correr allí...", así me sentí buscando en lo profundo del cofre.
Aruszsz
miércoles, 8 de julio de 2009
Observa
A lo lejos observó tu mundo rodar, logró ver tu esencia, logró sentir los efluvios de rosas; tu piel a la distancia,que provoca en mi lo mismo que provocaba cuando rozaba cada centímetro de mi piel. Por momentos, al observar, se me nubla la mirada y comienzo a pensar en los hermosos momentos juntos.
Esas mañanas, al despertar con nuestros cuerpos adheridos, y vernos frente a frente, cuando abríamos los ojos por primera vez, luego de dejar nuestra eternidad onírica. En mi habitación, donde estaba esa ventana, que daba a la metrópolis; recuerdo adorar su dimensión, porque al sostenerme con mis pies, daba pequeños pasos hasta allí, completamente con la piel al viento y reposaba en ella, mientras observaba tu cuerpo en la cama. Desde allí, tu cuerpo era la perfección, sin ser; era el objeto, que lograba convertir al mio en una fiera y lo llevaba a la cima del orbe. Otro buen momento de las mañanas era cuando hablábamos de nuestros anhelos. Vos, tus sueños de ser lo que tu alma estaba dispuesta a ofrecer y ese sueño, que ambos compartiamos, que era disfrutar de cada segundo de vida, disfrutar de los cuerpos, disfrutar de los sonidos, y las voces, disfrutar la compañía de los buenos amigos y junto a ellos disfrutar de las noches que nos ofrece la vida. Y yo con mi objetivo más profundo, que era el de no quedar en el anonimato; yo siempre ansié expresarme a través de diferentes derivaciones del arte y experimentar con mi cuerpo cada momento que la vida me lanza.
Juntos en esa habitación, mi habitación, era un anhelo que había llevado conmigo hasta ese momento. Yo acariciaba tus cabellos, tocaba tu pecho, ese pecho lleno de bellos que me hacían delirar y observaba con mucha pasión tus labios, esos labios que danzaban para mi. El clima era singular, dos cuerpos sudados de pasión, media caja de puchos, botellas sobre las mesas, unos porros en el bolsillo de tu pantalón , un piano negro, un violín, una guitarra y la luz del sol, que se asomaba en mi ventana.
Otros momentos que recordaba mientras te observaba a lo lejos eran los momentos que habíamos pasado en tu habitación. Esa habitación que producía seguridad, era pequeña pero cálida. Nunca fuiste un hombre con dificultades para decir lo que pensabas. Amaba tus halagos, amaba tu esencia, amaba hacer el amor donde quisiéramos, amaba tus fantasias, amaba esas mariposas que me provocabas, amaba tantas cosas de ti.
Recuerdo una tarde en particular, en tu habitación, sí era esa tarde, en la que todo había comenzado. Estábamos los dos sentados, yo sin saber que estaba haciendo allí, y vos con esa seguridad que yo siempre había admirado. Comenzamos a sentirnos, vos me enredaste en tus brazos, yo tomaba tu cara con mis manos, mientras alimentábamos nuestro hambre, con nuestros labios y lenguas. En un momento nos detuvimos y nos dimos esa mira, "la mirada", y yo asentí con la cabeza a tu pregunta, una pregunta que nunca había sido echa. A partir de alli, empezamos a caer en el fuego que estábamos encendiendo, mi primer fuego. Esa tarde y a ti, jamás los pude olvidar, y creo que no tengo ganas de hacerlo.
Ahora ya todo eso pasó y simplemente se sentó en mi memoria, en mi historia, pero eso sí se sentó en el mejor lugar.
Acá desde esta ventana, mi ventana, te observó y te recuerdo como lo mejor de mi vida. Los tiempos cambiaron, y nosotros con ellos. Yo continúo siendo esa mujer loca por la vida, la música, el arte, los libros y continúo mi camino sola.Por favor, no preguntes ¿Por qué sola?; porque sabes que soy de esas personas que cree, que si aparese algo en el camino lo seguiré pero sino aparese nada, no lo buscaré, que sea lo que debe de ser. Como puedo ver, vos no estás solo, nunca fuiste un amante de soledad; debo de confesar que tu esposa es bellisima y tus hijos, se paresen mucho a ti.
Apoyada en el vidrio de mi ventana veo como caen las gotas frías y tu simplemente intentas cubrir a tus pequeños de ellas, con un simple paraguas; pero no logras entender que esas gotas son derramadas por la mujer que siempre te amará y te observa.
ARUSZSZ
Esas mañanas, al despertar con nuestros cuerpos adheridos, y vernos frente a frente, cuando abríamos los ojos por primera vez, luego de dejar nuestra eternidad onírica. En mi habitación, donde estaba esa ventana, que daba a la metrópolis; recuerdo adorar su dimensión, porque al sostenerme con mis pies, daba pequeños pasos hasta allí, completamente con la piel al viento y reposaba en ella, mientras observaba tu cuerpo en la cama. Desde allí, tu cuerpo era la perfección, sin ser; era el objeto, que lograba convertir al mio en una fiera y lo llevaba a la cima del orbe. Otro buen momento de las mañanas era cuando hablábamos de nuestros anhelos. Vos, tus sueños de ser lo que tu alma estaba dispuesta a ofrecer y ese sueño, que ambos compartiamos, que era disfrutar de cada segundo de vida, disfrutar de los cuerpos, disfrutar de los sonidos, y las voces, disfrutar la compañía de los buenos amigos y junto a ellos disfrutar de las noches que nos ofrece la vida. Y yo con mi objetivo más profundo, que era el de no quedar en el anonimato; yo siempre ansié expresarme a través de diferentes derivaciones del arte y experimentar con mi cuerpo cada momento que la vida me lanza.
Juntos en esa habitación, mi habitación, era un anhelo que había llevado conmigo hasta ese momento. Yo acariciaba tus cabellos, tocaba tu pecho, ese pecho lleno de bellos que me hacían delirar y observaba con mucha pasión tus labios, esos labios que danzaban para mi. El clima era singular, dos cuerpos sudados de pasión, media caja de puchos, botellas sobre las mesas, unos porros en el bolsillo de tu pantalón , un piano negro, un violín, una guitarra y la luz del sol, que se asomaba en mi ventana.
Otros momentos que recordaba mientras te observaba a lo lejos eran los momentos que habíamos pasado en tu habitación. Esa habitación que producía seguridad, era pequeña pero cálida. Nunca fuiste un hombre con dificultades para decir lo que pensabas. Amaba tus halagos, amaba tu esencia, amaba hacer el amor donde quisiéramos, amaba tus fantasias, amaba esas mariposas que me provocabas, amaba tantas cosas de ti.
Recuerdo una tarde en particular, en tu habitación, sí era esa tarde, en la que todo había comenzado. Estábamos los dos sentados, yo sin saber que estaba haciendo allí, y vos con esa seguridad que yo siempre había admirado. Comenzamos a sentirnos, vos me enredaste en tus brazos, yo tomaba tu cara con mis manos, mientras alimentábamos nuestro hambre, con nuestros labios y lenguas. En un momento nos detuvimos y nos dimos esa mira, "la mirada", y yo asentí con la cabeza a tu pregunta, una pregunta que nunca había sido echa. A partir de alli, empezamos a caer en el fuego que estábamos encendiendo, mi primer fuego. Esa tarde y a ti, jamás los pude olvidar, y creo que no tengo ganas de hacerlo.
Ahora ya todo eso pasó y simplemente se sentó en mi memoria, en mi historia, pero eso sí se sentó en el mejor lugar.
Acá desde esta ventana, mi ventana, te observó y te recuerdo como lo mejor de mi vida. Los tiempos cambiaron, y nosotros con ellos. Yo continúo siendo esa mujer loca por la vida, la música, el arte, los libros y continúo mi camino sola.Por favor, no preguntes ¿Por qué sola?; porque sabes que soy de esas personas que cree, que si aparese algo en el camino lo seguiré pero sino aparese nada, no lo buscaré, que sea lo que debe de ser. Como puedo ver, vos no estás solo, nunca fuiste un amante de soledad; debo de confesar que tu esposa es bellisima y tus hijos, se paresen mucho a ti.
Apoyada en el vidrio de mi ventana veo como caen las gotas frías y tu simplemente intentas cubrir a tus pequeños de ellas, con un simple paraguas; pero no logras entender que esas gotas son derramadas por la mujer que siempre te amará y te observa.
ARUSZSZ
martes, 7 de julio de 2009
Amnesia Onírica
Esas calles me parecían familiares, esas casas, ya las había visto, no recordé bien donde pero sabía que era así. Seguí caminando sola, a ver si lograba recordar algo, pero se me hacía más confuso. No comprendía como no sabía, si ya había estado allí. Cada paso que lograba dar, con un desequilibrio interno, me producía una sensación de soledad, de desconcierto, no lograba recordarlo. Luego de unos minutos, decidí sentarme en un lugar lleno de rosas y de árboles, que me hacían sentir segura.
El perfume que me rodeaba era dulce suave, una fuerza rara tocaba mis cabellos, no comprendía como se llamaba eso; el terciopelo verde, que se encontraba debajo de mi, lograba relajarme, junto con ese sonido que reproducían las hojas de los arboles, al mantener contacto con esa fuerza extraña.
Cuando logré escapar de esa sensación de relajación, mire a mi alrededor y aún no lograba entender donde estaba. Llevaba puesto mi suéter grande, gris, que llevaba consigo un significado importante, un corpiño con encaje, un boxer de hombre, de esos que amaba usar para dormir y las medias mas representativas de mi, sí, esas medias rayadas. Nunca logré entender porque siempre me había gustado las cosas rayadas, siempre creí que era algo psicológico, pero nunca logré comprobarlo.
En un momento, vi una mariposa colorida, volando sobre mi; detrás de ella, había tres más, algo me invadió y no supe que era, pero gotas caían en mis mejillas ,y sentí algo que sí era capas de definir y era angustia, eso si ¿por qué?, no lo sé. Tomé con mis dedos a la mariposa, creí que no lo lograría pero pude, y comencé a pedirle que me dijera donde estaba, pero ella no dijo nada. Me enoje con ella y la eche, junto a sus amigas, continué pensando, mientras las gotas caían.
No pude aguantar más y continué caminando, así como estaba vestida y con los cabellos empujados por una fuerza rara. A lo lejos un animal, me observaba, tenía curvas, tenía senos igual que yo, tenía un rostro firme, muy joven por cierto y unos bellos ojos. Al notar su presencia me alejé cada vez más, cuando el animal se dio cuenta comenzó a gritar una palabra que no comprendí y se acercaba, al no saber que hacer, comencé a caminar velozmente como una Chita, creo que no se llamaba "caminar" eso, pero al fin y al cabo, este animal me atrapo.
Sentí mucho miedo, y el animal seguía diciendo esa palabra:-"Maga, Maga, Maga!"; yo no lograba comprender, pero una sensación de reconocimiento hacia ella me invadió y derrepente comprendi su explicación.
Éso, éso era lo que había olvidado, "Maga", era mi nombre, y ella era mi madre. Esas calles, eran las calles que había cruzado millones de veces. Esas casas, eran las casas donde solía experimentar la vida con amigos, eran casas testigos de mis locuras.
Y ese HERMOSO jardín, donde había reposado, era mi jardín, en el cual pasaba tardes, noches, mostrándole a cada árbol mis amores; mostrando mis pasiones, inspirándome para construir una oración, cantándole a ese ser que busco; donde soñaba despierta, observando esas masas que flotaban sobre mi, donde lograba leer con pasión, donde escuchaba a The Beatles y lograba enloquecer. Si ese JARDÍN, era mi jardín, el espacio mas preciado del mundo para mi, donde los chocolates, los puchos, los hombres, los libros, la música eran mi mayor debilidad.
"SÍ, ESE ANIMAL ERA MI MADRE, ESAS CASAS ERAN MIS TESTIGOS Y ESE JARDÍN, ERA EL MEJOR LUGAR DEL MUNDO PARA MI..."
Aruszsz
El perfume que me rodeaba era dulce suave, una fuerza rara tocaba mis cabellos, no comprendía como se llamaba eso; el terciopelo verde, que se encontraba debajo de mi, lograba relajarme, junto con ese sonido que reproducían las hojas de los arboles, al mantener contacto con esa fuerza extraña.
Cuando logré escapar de esa sensación de relajación, mire a mi alrededor y aún no lograba entender donde estaba. Llevaba puesto mi suéter grande, gris, que llevaba consigo un significado importante, un corpiño con encaje, un boxer de hombre, de esos que amaba usar para dormir y las medias mas representativas de mi, sí, esas medias rayadas. Nunca logré entender porque siempre me había gustado las cosas rayadas, siempre creí que era algo psicológico, pero nunca logré comprobarlo.
En un momento, vi una mariposa colorida, volando sobre mi; detrás de ella, había tres más, algo me invadió y no supe que era, pero gotas caían en mis mejillas ,y sentí algo que sí era capas de definir y era angustia, eso si ¿por qué?, no lo sé. Tomé con mis dedos a la mariposa, creí que no lo lograría pero pude, y comencé a pedirle que me dijera donde estaba, pero ella no dijo nada. Me enoje con ella y la eche, junto a sus amigas, continué pensando, mientras las gotas caían.
No pude aguantar más y continué caminando, así como estaba vestida y con los cabellos empujados por una fuerza rara. A lo lejos un animal, me observaba, tenía curvas, tenía senos igual que yo, tenía un rostro firme, muy joven por cierto y unos bellos ojos. Al notar su presencia me alejé cada vez más, cuando el animal se dio cuenta comenzó a gritar una palabra que no comprendí y se acercaba, al no saber que hacer, comencé a caminar velozmente como una Chita, creo que no se llamaba "caminar" eso, pero al fin y al cabo, este animal me atrapo.
Sentí mucho miedo, y el animal seguía diciendo esa palabra:-"Maga, Maga, Maga!"; yo no lograba comprender, pero una sensación de reconocimiento hacia ella me invadió y derrepente comprendi su explicación.
Éso, éso era lo que había olvidado, "Maga", era mi nombre, y ella era mi madre. Esas calles, eran las calles que había cruzado millones de veces. Esas casas, eran las casas donde solía experimentar la vida con amigos, eran casas testigos de mis locuras.
Y ese HERMOSO jardín, donde había reposado, era mi jardín, en el cual pasaba tardes, noches, mostrándole a cada árbol mis amores; mostrando mis pasiones, inspirándome para construir una oración, cantándole a ese ser que busco; donde soñaba despierta, observando esas masas que flotaban sobre mi, donde lograba leer con pasión, donde escuchaba a The Beatles y lograba enloquecer. Si ese JARDÍN, era mi jardín, el espacio mas preciado del mundo para mi, donde los chocolates, los puchos, los hombres, los libros, la música eran mi mayor debilidad.
"SÍ, ESE ANIMAL ERA MI MADRE, ESAS CASAS ERAN MIS TESTIGOS Y ESE JARDÍN, ERA EL MEJOR LUGAR DEL MUNDO PARA MI..."
Aruszsz
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