Te miraste al espejo, y no entendías, por que lo veías en tu interior. Tuviste ganas de gritar, ¡AYUDA!, pero nadie te escucho, ese silencio abrumador te hizo morir por instantes. Dijiste ¡MAMÁ, TE NECESITO, TE PIDO AYUDA!, pero ella en ese momento, no te socorrió. Sentiste sus latidos en tu interior, sentías cada expreción de existencia que te daba.
Nadie al comienzo te apoyo, a pesar que aun jugabas a ser mujer, siendo una niña, la soledad se apodero de vos y solo había un motivo para seguir, su existencia.
No entendías como por un simple descuido, creaste una existencia. No eras responsable de vos misma, y hoy debes ser responsable por esa existencia; una existencia, que te hará feliz, te hará llorar, te hará reír, te hará sufrir, etc.
Caíste en la pasión, sin prestar atención al cuidado del amor. Pensaste a mi NO, pero luego te diste cuenta que, a vos SI.
Recordaste esa clase cuando te explicaban que podías cuidarte y cuidarlo, pero simplemente te reíste a su lado, mientras ambos jugaban al amor. Su mirada te consumía, su piel te derretía, sus latidos se sentían como gotas frías.
Fuiste valiente al decir, "yo si le enseñare lo que se de la vida, no se si se todo pero lo ayudare a existir".
Caminaste día a día, hasta la parada donde esperabas el colectivo, sin importar el que dirán. Caminaste con la nueva existencia todos los días, hasta que vio la luz del día.
Vi tus ojos llenos de alegría, su brillo era tan intenso como el amor que le tenias, tu respiracion era tranquilizadora y tu vos era el canto a la vida.
Demostraste ser mujer, mientras solo eras una niña.
Aruszsz(¡ es mejor hablar de ciertas cosas!)
El arte de quemar etapas. Los barcos, las velas, sòlo el viento.
ResponderEliminarSaluditos.
Hermosa historia, conmovedor el traspaso de niña a mujer. Enseñarle a existir, quizás con eso basta...
ResponderEliminarMucho gusto y saludos!